La Responsabilidad Social Corporativa como herramienta de eficacia en la #PRL

A finales del siglo XIX, surgen movimientos como la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y los sindicatos, que ya no solo piden que, de forma voluntaria, la empresa desarrolle medidas que mejoren las condiciones de sus trabajadores, sino que también hacen reclamo de normas y legislación que las aseguren.




Durante el siglo XX gracias a la creación del llamado “Estado del Bienestar”, se aseguran salarios mínimos, condiciones favorables, complementos a la nómina y otras medidas para que todos los trabajadores puedan llevar una vida digna y cómoda. Este pensamiento se refuerza al final del milenio con la incorporación de nuevas normas, legislación, protocolos, etc.


Por un lado, la #RSC, por definición, es “voluntaria” y se le debe suponer como inherente a la propia empresa, sin tener más obligación que la moral en el cumplimiento de sus objetivos afines. Sin embargo, existe normativa, recomendaciones y legislación de obligado cumplimiento en el caso específico de la PRL:


Ley 31/1995: se trata de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales española, mediante la cual se obliga a asegurar a todas las empresas que sus empleados se encuentran bajo las medidas y con los materiales necesarios que mantengan su total integridad en el desempeño laboral.

Ley 54/2003: reforma de la anterior ley por la cual se obliga a todas las empresas a contar con un sistema de gestión de PRL.

Pacto Mundial de 1999: acuerdo internacional que ponía de manifiesto la necesidad de una regulación global de aspectos básicos de la RSC, como los avances sobre Derechos Sociales, la protección a los trabajadores, la lucha contra la corrupción y los intereses individuales y, por primera vez y de forma seria y firme, se incluía la preocupación por el medio ambiente como gran foco de actuación en políticas internacionales.

El Libro Verde de la Comisión Europea de 2006: recopilación de los “Libros Verdes” existentes hasta la fecha (hojas de ruta marcadas por los países y mediante las cuales indicaban las medidas a llevar a cabo en políticas sociales), en los cuales se adoptaron medidas como la obligatoriedad de las empresas de informar de forma detallada sobre cualquier acción, dentro de su actividad productora, que afecte al entorno.

Normas OHSAS (Occupational Health and Safety Assessment Series): representan un conjunto de entidades lideradas por el organismo de normalización de Reino Unido, el cual se encargó, en torno a 1999, de dotar a las islas británicas de su norma reguladora en materia de PRL. Su principal avance consiste en su revisión de 2007 con medidas como la de incluir una certificación, exigir el cumplimiento de la ley, protección a todos los stakeholders (grupos de interés que se ven afectados por la actividad de la empresa más allá de los empleados, como los proveedores, clientes…), exigencia de autocontrol y auditoría, etc. Esta serie de normas ha tenido su reflejo internacional en distintos países gracias a entidades reguladoras como AENOR (Asociación Española de Normalización y Regularización).

NTP 1043 INSHT: nota técnica de prevención publicada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, que recoge y define la ruta a seguir por las principales empresas que se desenvuelven dentro de la excelencia en lo que se refiere a #RSC y #PRL.